Se resucitó al ogro filantrópico del siglo pasado: Beltrones

Gracias Presidente

Lo que se está votando en este recinto no es sólo la desaparición de 7 organismos autónomos, es regresar al antiguo diseño de un Estado plural pequeño y un gobierno obeso y único. Vamos están, reviviendo al ogro filantrópico que tanto le costó al país erradicar.  

Recordemos, por más de tres décadas, legisladores de distintos partidos y con diversas ideologías trabajamos en conjunto para democratizar al Estado Mexicano. 

Juntos creamos organismos constitucionales autónomos que tienen como objetivo regular, transparentar y vigilar la eficiencia del gobierno sea del partido que fuera. 

La Leimotiv era que los actos del Estado fueran vigilados y regulados por los ciudadanos a través de órganos autónomos, quienes concentrarían las especialidades profesionales suficientes para que la ciudadanización tuviera un peso frente a actos de gobierno que no se apartaran de los principios de transparencia, legalidad, eficacia y eficiencia, imparcialidad, entre otros.

El mismo partido que en el pasado ejerció un dominio hegemónico donde el gobierno absorbía todas las funciones del Estado, entró en un proceso gradual de apertura democrática para terminar con la centralización del poder; se buscó evitar la centralización absoluta del poder mediante un sistema de pesos y contrapesos.

El proceso de descentralización del poder inició con la construcción de nuevas instituciones. Así es que, se trabajó con altibajos en el ensanchamiento del Estado Mexicano para que más actores políticos participarán en el ejercicio del poder evitando que todo el control recayera sobre gobiernos unipersonales.

Sobre todo, en los últimos 30 años, juntos diseñamos un Estado cada vez más plural que acotaba las facultades totalitarias del gobierno y se enriquecía con nuevos organismos autónomos que realizaron funciones en pro de la ciudadanía. 

Con ellos, se logró evitar que el gobierno mantuviera su labor de juez y parte en diversos aspectos de la vida social. Por ejemplo, con la autonomía al Banco de México se pudo independizar la política monetaria de las decisiones arbitrarias del poder Ejecutivo.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos también representó un gran avance que le permitió a la ciudadanía defenderse de posibles abusos de autoridad. Su autonomía era necesaria para que la sociedad pudiera confiar en un organismo del Estado, que a su vez debe ser independiente del gobierno, con la finalidad de garantizar una defensa real de los derechos humanos. (Colonizados)

El Instituto Federal Electoral (IFE), hoy INE, a su vez, le arrebató a la Secretaría de Gobernación, la facultad de organizar elecciones. Gracias a su creación, el Estado mexicano se amplió con un organismo autónomo que ha garantizado por décadas elecciones libres y secretas, garantizando la alternancia en el poder.

En esa ruta es que, también fortaleciendo la gobernabilidad a través  de instituciones del Estado mexicano, juntos construimos la COFECE (Comisión Federal de Competencia Económica) para asegurar la libre competencia; el IFT (Instituto Federal de Telecomunicaciones) para regular a las empresas de telecomunicaciones y lograr la ampliación de estos servicios de forma justa y económica en los mexicanos; el CONEVAL (Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social) para evaluar las políticas sociales; la CNH (Comisión Nacional de Hidrocarburos) y CRE (Comisión Reguladora de Energía) para asegurar precios accesibles en hidrocarburos y energía;  y el INAI (Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales) para proteger derechos fundamentales, propios de una democracia, como el de información, privacidad y libertad de expresión. 

Aquí se ha dicho que se ahorrara aproximadamente 5 mil millones de pesos por la extinción de estos organismos autónomos. Recordemos, que tan solo con hecho regulatorio del IFT los ciudadanos se ahorraron 80 mil millones de pesos al quitar el cobro por larga distancia, y al fomentar la competencia para reducir costos y tarifas.   

Pero, quisiera detener en reflexionar sobre la desaparición de uno de los organismos autónomos que me parece de mayor gravedad, me refiero al Instituto Nacional de Acceso a la Información que en su Plataforma Nacional de Transparencia resguarda y protege de forma autónoma datos de miles de mexicanos y permite a los ciudadanos acceder a información pública relevante sobre actores y acciones gubernamentales.

(Grupo Oaxaca) 

La intención de trasladar funciones de las instituciones del Estado, al gobierno, atenta contra muchos derechos fundamentales. Confiar en que el gobierno no hará uso indebido de nuestra información y que compartirá con transparencia datos sobre sus gestiones y funcionarios es ingenuo. Ejemplos ya hay muchos. 

Su reforma no contempla qué se hará con tan valiosa plataforma la cual, el gobierno no tiene derecho a controlar porque atentaría contra la esencia misma de la democracia y contra libertades fundamentales de los ciudadanos.

Asimismo, me gustaría resaltar que estos organismos autónomos constitucionales como el INAI contribuyen en la finalidad de cualquier Estado que es, dar respuestas adecuadas, rápidas, verdaderas y beneficiosas a los fenómenos sociopolíticos. Ese es el espíritu de los organismos autónomos constitucionales, instituciones que colaboran con el gobierno para resolver adecuadamente las demandas sociales que se presentan sin ser influenciadas o absorbidas por un gobierno centralista o totalitario. 

En estos tipos de Estados: todo ente político, económico y social como los municipios, las entidades federativas, las empresas, entre otros, deben someterse a los ordenamientos del grupo que controla el poder. No hay cabida para cuerpos independientes, autónomos e intermedios en la toma democrática de decisiones políticas.

En conclusión, lo que se está proponiendo es el debilitamiento del Estado plural para convertirlo en un gobierno centralista que funcione a nombre del Estado. De esta forma, el gobierno está volviendo a adquirir funciones que le habíamos dado a instituciones del Estado, para fortalecer a la sociedad y evitar abusos de parte de unos cuantos poderosos momentáneamente en turno. 

Con esta eliminación estamos suprimiendo también los derechos ciudadanos y la vida democrática. Con esta supresión se está renunciando oficiosamente, en perjuicio de los ciudadanos, a fiscalizar al Poder, a transparentar el ejercicio del Poder, a democratizar la vida política. 

Ninguna República que se diga de vanguardia podría dejar de tener en su diseño de Estado a órganos constitucionales autónomos. Pensar lo contrario, es considerar que el ejercicio del poder que se busca actualmente es aquel que quiere una subordinación total, en todo momento y para toda instancia. 

Estamos involucionando: disminuyendo el Estado y rehabilitando el gobierno controlador, con tentaciones autoritarias que históricamente nos ha dado lecciones negativas, o sea reviviendo nuevamente al ogro filantrópico. Por esta y otras razones, mi voto es en contra de esta reforma.

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