Un salto a la modernidad en telecomunicaciones

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Es incuestionable la relevancia que el día de hoy y en el futuro inmediato tiene el sector de telecomunicaciones en una economía en desarrollo y a la que le urge volver  a crecer de manera sostenida. De ello dependen, en buena medida, la productividad y competitividad de las empresas y los trabajadores, la conectividad digital de un país, el desarrollo de sus industrias creativas y el ejercicio de los derechos y libertades ciudadanos en materia de información y el bienestar y la economía de las familias.

Estas variables han estado muy presentes en el debate parlamentario y público que, en los meses recientes, ha tenido como epicentro al Congreso de la Unión, por lo que vemos con plena satisfacción la aprobación de la nueva Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión y de la Ley del Sistema Público de Radiodifusión del Estado mexicano.

Se trata, en el primer caso, de una ley convergente que garantiza condiciones de competencia efectiva, libre concurrencia y certeza jurídica en un mercado como el de telecomunicaciones que resulta estratégico para la competitividad nacional, la recuperación del crecimiento económico sostenido y la generación de empleos de calidad.

La transición que esta ley promueve, de una estructura de mercados oligopólicos a un escenario de competencia abierta y de reglas claras garantizadas por una autoridad regulatoria de carácter autónomo y tribunales especializados, será un incentivo trascendental para la generación de inversiones (nacionales y extranjeras), la innovación tecnológica y la obtención de mejores servicios con mayor cobertura y calidad, tarifas justas y más opciones para los usuarios.

Los resultados de la nueva legislación, aun antes de su promulgación,  han sido inmediatos y continuaremos viéndolos en toda su amplitud en el mediano y largo plazo. La configuración del mercado de telecomunicaciones se modificará de manera sustantiva con el reciente anuncio de la desincorporación de activos de una de las grandes empresas que hace algunos meses fue declarada preponderante por la autoridad reguladora, con lo cual tendremos nuevos participantes en este sector, mayores inversiones y, seguramente, mejores precios y servicios como consecuencia de una mayor competencia que en la práctica es la mejor instancia de regulación.

Múltiples beneficios

En el mediano plazo, a los beneficios para la gente que estas nuevas leyes habrán de tener en cuanto a la eliminación de la tarifa de larga distancia nacional, la portabilidad numérica expedita y gratuita, la compensación directa por fallas en el servicio, deben añadirse la regulación de contenidos dirigidos a la población infantil, las facilidades de conectividad para las personas con discapacidad, los incentivos a la producción nacional e independiente, la figura del defensor de las audiencias y un código de ética al que se obligan los concesionarios, la ampliación de la red pública de conexión digital gratuita, la licitación de dos nuevas cadenas de televisión nacional y una de carácter público a la cual se agregará el nuevo sistema de radiodifusión pública.

Estas medidas regulatorias y de política pública habrán de materializar el derecho de los ciudadanos a la información y a la expresión y recepción de contenidos sin ninguna censura previa, además, democratizan el acceso a los medios de comunicación moderna con la responsabilidad pública de impulsar la cobertura universal y reconocen la diversidad y pluralidad de nuestra sociedad a través de la regulación de las concesiones de uso social, comunitario e indígena.

En el plazo inmediato, esta reforma será un pivote para el crecimiento económico y la generación de empleo, pues con las inversiones esperadas y derivadas de un marco institucional de seguridad jurídica y mercados con competencia efectiva, el sector de telecomunicaciones podrá volver a crecer a tasas superiores a siete por ciento e incluso de dos dígitos, en tanto que la ampliación progresiva de la banda ancha elevará el crecimiento del PIB en cerca de uno por ciento, como demuestra la experiencia internacional en distintas latitudes.

La Reforma de Telecomunicaciones y Radiodifusión, así como el compromiso que ahora refrendamos de concluir el proceso legislativo de la Reforma Energética en los próximos días, tendrán —junto con las Reformas Financiera y de Competencia económica que recientemente entraron en vigor— un efecto multiplicador en la competitividad nacional, el crecimiento económico, el empleo y el bienestar de la gente. Con ello tendrá pleno sentido la perseverancia de la presente administración del presidente Enrique Peña Nieto en la transformación del país a través de acuerdos políticos y con el concurso de una representación popular de vocación reformadora que atiende el interés nacional.