Sexenio de reformas constitucionales con gran sentido

Extracto de la Conferencia Magistral con el tema “Transformando a México, Reformas Estructurales" dictada ante representantes de los Sectores Productivos del Estado de Sonora.

Da click aquí para escuchar y descargar el audio de la conferencia del diputado Beltrones: http://beltron.es/lsnl7

Aprovecho para platicarles en esta oportunidad, de lo que ya hicimos, pero que hoy es bueno hacer un corte en el camino y ver los temas, sobre todo, los objetivos de las reformas que se llevaron a cabo en los últimos 15 meses en el Congreso de la Unión y que tienen mucho que ver con el gobierno de Enrique Peña Nieto.

 

En verdad hay quienes hablan, discuten mucho y tratan de analizar si este ha sido el periodo, el sexenio o el presidente, que más modificaciones constitucionales ha hecho en esta ruta sexenal y lo sostienen muchas de las veces como si fuera cierto.

 

Yo quisiera decirles que la Constitución en sí es un tema que tendremos que analizar hacia el 2017 porque ahí se cumplen 100 años de la Constitución. Se ha reformado en múltiples ocasiones  y ha pasado de ser una Constitución que tenía originalmente 20 mil caracteres, palabras, a una Constitución que llega a ya cerca de 70 mil caracteres, 68 mil caracteres en específico.

 

Es decir, ha crecido tres veces el tamaño de la Constitución, pero donde es el parteaguas de ese crecimiento es de 1982 en adelante, antes de ese año los presidentes cuidaban mucho no hacer modificaciones constitucionales al texto original.

 

Por ejemplo, el Presidente Ruiz Cortines — del que tanto se habla, sobre todo, algunas de nuestras amigas lo recuerdan y lo recuerdan para bien, porque fue el que dio el voto a la mujer–, hizo solo esa modificación a la Constitución, no tiene otro decreto el Presidente Ruiz Cortines.

 

Pero a partir de 1982  –creo que en buena parte se debe a esa enorme crisis al término del gobierno del Presidente José López Portillo, con muchas de sus decisiones que afectaron el ritmo de  crecimiento del país, por la manera tan abrupta y muy sentimental, ya no diría visceral, con la que se dio el cierre del sexenio– y  hacia 1988, en el sexenio de Miguel de la Madrid cuando se hace el mayor número de reformas constitucionales.

 

Todo esto para reencausar al país de la crisis enorme que se había generado, sobre todo, al último, cuando se estatiza la banca, que fue uno de los momentos más críticos, que nos trajo consecuencias sumamente graves.

 

Luego vienen los demás sexenios en donde se hacen distintas modificaciones hasta llegar al del Presidente Enrique Peña Nieto. Aquí hay una versión que riñe con la realidad, hay muchos que sostienen que en el sexenio del Presidente Felipe Calderón no tuvo apoyo en las Cámaras para hacer reformas de fondo. Lo que dice la numeraria es que cuando más se reformó la Constitución en un sexenio, es en el sexenio de Felipe Calderón y esto está comprobado.

 

De tal suerte que todas esas tesis de que no se pudo hacer nada porque no lo dejaron gobernar desde el Congreso, se desvanecen cuando se habla de datos duros.

 

Platicando con un algún buen amigo en el gobierno, le hacía saber esta numeraria que viene de estudios específicos, de investigaciones jurídicas de la UNAM, y me decía, “no, de ninguna manera, en el sexenio en el que más se ha modificado la Constitución es en el sexenio del Presidente Enrique Peña Nieto”, y le digo, de ninguna manera, el sexenio donde más se modificó es en el Felipe Calderón. Entonces me dice “bueno, pero en el primer año de su gobierno sí ha sido éste”; tampoco, en donde más se modificó el primer año fue en el sexenio del Presidente Miguel de la Madrid y ya dije las razones por las que se modificó tanto la Constitución, para reencauzar al país.

 

La diferencia con las reformas constitucionales que se han hecho en el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto es que ha conservado un objetivo sin perderlo nunca de vista para construir alrededor, con ritmo y rumbo, reformas que nos permitan volver a crecer, salir de la mediocridad en la que hemos estados sumidos durante mínimamente tres quinquenios, creciendo al dos por ciento, esto es ridículo porque si vemos la tasa de crecimiento de la población, combinada –como ustedes lo hacen muy bien en los ejercicios– con la tasa de crecimiento económico del país, vemos que tenemos un saldo negativo.

 

Y al tener un saldo negativo por un crecimiento mediocre, lo único que ha crecido en el país, adicionalmente del desempleo, es la desigualdad, la pobreza y ahora hasta hablamos de hambre; hambre en muchas regiones del país.

 

Esto tiene que corregirse y no es automático como se logra. Desde que iniciamos el Periodo Legislativo nos dimos a la tarea de continuar una ruta de transformaciones que todavía incluía en el sexenio del Presidente Felipe Calderón.

 

Para que el país crezca y se generen empleos había que modificar varias leyes la Laboral, en materia de Educación, la de Competencia, de Telecomunicaciones, la Ley de Amparo, la Fiscal y la Energética.

 

De lo que se intenta con todas estas reformas es volver a crecer muy por encima del crecimiento de la población y con eso vencer la desigualdad y la pobreza.

 

Si ya tenemos por lo menos ese ritmo faltaría sólo que cerráramos la pinza, y ahí hay este esfuerzo que tendremos que hacer en el Senado y en la Cámara de Diputados respecto de las Leyes secundarias para redondear las reformas constitucionales.

 

Las reformas constitucionales por sí solas no son suficientes como para generar la certidumbre de las reglas del juego que habrá de cambiar en buena parte las condiciones del país.

 

Las reformas constitucionales deben venir acompañadas de reformas a leyes secundarias, donde se encuentren los detalles, para que nadie se confunda cuáles son las reglas del juego y tangamos certidumbre jurídica.

 

Terminaremos con las leyes secundarias en materia de energía, estas que todavía no sé si la Cámara de origen sea el Senado o la Cámara de origen sea la de Diputados, son cerca de 24 leyes, cinco de ellas nuevas, las otras son modificaciones a leyes que ya tenemos, pero son las que adecuan buena parte del proyecto y de manera correcta.

 

Esa es la ruta que estamos siguiendo en el Congreso y que hemos decidido recorrer junto con el gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto.

 

No ha sido una ruta fácil, ha sido difícil de consensuar con los demás actores políticos, compleja en lo que puede ser la definición de acabar con  prácticas, con vicios, con tabúes, con dogmas, con privilegios para construir un nuevo andamiaje que beneficie al país.

 

Estoy convencido de que si no es este, el sexenio del Presidente Enrique Peña Nieto, el que más reformas constitucionales ha construido, sí es el sexenio en donde las reformas constitucionales tienen más sentido, tienen rumbo y orientación, y tienen un objetivo preciso: regresarle a México el crecimiento económico que se le ha negado en los anteriores años para mejorar el nivel económico de las familias mexicanas.

 

Ese es el compromiso, esa es la ruta, ese es el objetivo y esa es nuestra responsabilidad, eso es lo que estamos haciendo y como estamos trabajando en el Congreso.

 

Muchas gracias.

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