Reconocemos que juntos podemos identificar el propósito común y trabajar alrededor de él

Versión de las palabras del senador Manlio Fabio Beltrones R., Coordinador del Grupo Parlamentario del PRI y presidente de la Junta de Coordinación Política, al recibir la Medalla al Espíritu Legislativo.

COORDINACIÓN GENERAL

DE COMUNICACIÓN SOCIAL

 

Muy  buenas tardes a todos ustedes.

 

Quiero usar este tiempo que se me ha permitido, primero para agradecer al Instituto Mexicano de Estudios sobre el Poder Legislativo este honor de ser recipiendario de la Medalla del Espíritu Legislativo “José María Morelos y Pavón”. Y sobre todo compartir este honor, con dos políticos de mi mayor respeto, talentosos y honestos, como son Ricardo García Cervantes y Jaime Cárdenas.

 

Me hubiera gustado se considerara también a nuestro amigo el senador Dante Delgado –quien estoy seguro que ya fue o será posteriormente distinguido con esta presea–, un político talentoso, honesto y un mexicano con principios, como los otros dos legisladores que he mencionado, que ha hecho del trabajo legislativo toda una tarea en la búsqueda de llevar a cabo –a través de la legislación– los cambios legislativos, como propósito de mejorar a la sociedad en su conjunto.

 

La verdad es que recordaba, tanto en la participación de Jaime, como de Ricardo, los orígenes de cada uno de nosotros, en este caso el mío propio, y aquí entro ya en materia.

 

No es que sea más viejo que Ricardo, sino que empecé antes que él. Y lo hice al igual que él, convencido que en 1982, compitiendo por un escaño en la Cámara de Diputados, representando a mi distrito en el estado de Sonora –el IV Distrito Electoral, que representa tres poblaciones magníficas que son Etchojoa, Navojoa y Huatabampo, y yendo a un colegio electoral, como él lo recordaba perfectamente bien hace un momento–, en donde nos tocó llegar a una auto-calificación, como lo describía en ese momento la ley.

 

Y viendo desde ese momento lo que podía ser en el horizonte la necesidad de cambios legislativos, que nos llevaran a nuevas formas para dirimir los procesos electorales, sus controversias y hacerlo alrededor de la legalidad, más que de lo que pudieran ser los principios de orden políticos simplemente.

 

Lo hago también en recuerdo a que no nada más desde el ángulo legislativo –y esto lo hablo con nuestros amigos jóvenes, estos siete de cada 10 que por aquí veo en el auditorio–, que en mucho me sirvió en esta primera incursión legislativa, lo que pude poner en práctica posteriormente, con el privilegio de estar en el Poder Ejecutivo.

 

Recordaba hace un momento nuestro amigo Ricardo García Cervantes, de qué manera se fue transformando también este modelo político electoral, y lo hago asumiendo en el recuerdo, 1988, después de unas elecciones tan accidentadas y que me toca el privilegio de ser Subsecretario de Gobernación, invitado por quienes en aquella época eran el Presidente de la República y el Secretario de Gobernación, y dándonos a la tarea de identificar los principales problemas que se vivían en ese momento, porque los retos traen oportunidades para sacar adelante en buena parte cada una de las dificultades.

 

Y por eso es que nacieron, amigas, amigos, en la Secretaría de Gobernación dos instancias que era importante que existieran, y lo hago a través de una anécdota:

 

Me invita a platicar el Presidente electo en ese momento, y me dice que “si estoy dispuesto –en 1988, ya siendo senador de la República– a asumir la Subsecretaría de Gobernación, después de las elecciones de 1988”.

 

Yo le agradezco la invitación y digo “bueno, tendré que solicitar licencia –yo era senador por tres años, Donaldo por seis años–, y le digo seguro me ofrece la Subsecretaría de Seguridad Nacional”, que en ese momento tenía el General Carrillo Olea, y que manejaba también migración.

 

Dije: “bueno”. Y me dice: “No, no, no, esa Subsecretaría desaparece y se crea el CISEN, que es un órgano desconcentrado de la Secretaría de Gobernación, al que va en su titularidad el mismo General Carrillo Olea”.

 

Bueno, “entonces usted me invita a ocupar la Subsecretaría que maneja la comunicación –en ese momento la Secretaría tenía a su cargo el periódico El Nacional, los estudios Churubusco, el Canal 13, tenía a su cargo la parte cultural a nivel nacional”. Dije “va a ser muy divertido”.

 

Me dice “No, no, esa Subsecretaría también desaparece. Se crea Conaculta, órgano desconcentrado de la Secretaría de Educación Pública”.

 

Eran tres Secretarías las que existían, hoy hay como 17, creo, en Gobernación.

 

Le digo, “entonces voy a ser Subsecretario de Gobierno, de Gobernación”. En donde estaba un buen amigo mío y de Dante también, el licenciado Fernando Elías Calles, mi paisano. Y me dice “sí, vas a ser Subsecretario en lugar de Calles”.

 

Le digo “oiga, recuerde que no soy abogado, soy economista”. No se los he dicho hasta el final de la legislatura, para poder manejarme con más libertad.

 

Y me dijo “oye, yo tampoco”.  Le dice “sí, pero usted va a ser Presidente y yo Subsecretario de Gobernación, y nunca ha existido un Subsecretario de Gobernación que no sea abogado”.

 

Dijo “alguna vez habría que serlo”.

 

–       ¡A propósito! ¿Quieres tomar posesión o no quieres tomar posesión?

 

–       Sí, sí, lo que pasa es que estaba solamente haciéndole el preventivo.

 

Y tomé posesión como Subsecretario de Gobernación, primer economista que es Subsecretario de Gobernación.

 

Y voy a ver al entonces titular de la Secretaría de Gobernación, que no tomaba posesión todavía, don Fernando Gutiérrez Barrios, y le digo: “oiga, le traigo una buena y una mala”. “Él, un hombre siempre muy serio, se me quedó mirando fijamente y me dijo: dígamelas licenciado”.

 

Le digo: “la buena es que va a tener un magnífico Subsecretario de Gobernación, voy a ser yo”. Él todavía muy serio me dice, “felicidades licenciado”. ¿Y la mala? “La mala es que le desmantelaron la Secretaría, me acaban de decir que no va a haber Subsecretarías, que la única que le dejaron es ésta y a mí.

 

Entonces me dice “bueno, licenciado, vamos a armarla, vamos a darle funciones a la Secretaría”. Hay dos tareas que están en la calle y que deberían ser tareas del Estado mexicano:

 

Una, es la protección de los derechos humanos. Ésta no la pueden tener grupos que por mayor calidad y derecho, simplemente lo tengan como protesta, sino que el Estado mexicano los debe asumir en su defensa.

 

Y creamos la Dirección de Derechos Humanos. El primer Director de Derechos Humanos, fue Luis Ortiz Monasterio, un buen amigo nuestro.

 

Y la otra tarea que no se puede quedar tampoco en la calle, es la del desarrollo político.

 

Nosotros tenemos que hacer una gran reforma para que no vuelva a suceder lo que tenemos en el ´88. Y se creó la Dirección de Desarrollo Político, al frente de ella estuvo Arturo Núñez Jiménez.

 

Y así empezamos a trabajar, al paso de muy pocos años surgió la Comisión Nacional de Derechos Humanos, a donde se desdobló la Dirección de Derechos Humanos. Y después el Instituto Federal Electoral, de donde se desdobló la Dirección de Desarrollo Político, a fin de que cumplieran tareas del Estado mexicano, distintas a las que pueda ser el voluntarismo político.

 

Así me imagino hoy que hemos trabajado en los últimos años. Identificamos perfectamente bien la crisis del 2006, y lo hicimos con la experiencia, el talento de muchos de los legisladores, como quienes se encuentran en la mesa, y sobre todo la responsabilidad de identificar los modelos necesarios para atender legislativamente el camino del país, la ruta adecuada para poder combatir pobreza, desigualdad, insuficiencias, sobre todo en la búsqueda de una desenfrenada globalización.

 

Y dimos vida a varias modificaciones constitucionales y legales, muchas de ellas hoy aquí abordadas.

 

Si teníamos que profundizar en el modelo de respuesta a la observancia de los derechos humanos, modificar el primero Constitucional; si teníamos que ir a restablecer la vanguardia de una ley señera en México, que fue abordada después en otros países y superada también con talento, como la Ley de Amparo,    –que por cierto nos la deben en Cámara de Diputados. Estoy seguro que deberá salir en esta legislatura, por responsabilidad con la misma Corte que nos ha urgido a que lo hagamos, y aquí hago un homenaje a nuestro buen amigo Juventino Castro, recientemente desaparecido, cuyo último dictamen por cierto fue el de la Reforma Política, y lo hizo como presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales–.

 

Así identificamos también un nuevo modelo de comunicación política para evitar que en estas elecciones se presentaran los mismos problemas que en la elección del 2006. No quiere decir que no existan problemas, cualquier elección va a traer retos y va a mostrar insuficiencias en la legislación, pero hicimos una nueva legislación.

 

Así también identificamos algunas otras tareas que deberíamos de abordar en el tema de una justicia más adecuada y moderna, y podríamos seguir platicando de muchos otros asuntos que sobre todo ustedes están estudiando.

 

Pero son temas alrededor de modelos de comunicación política; modelos de mejor administración y procuración de justicia; modelos para poder atender con mayor fortaleza la necesaria globalización en el mundo, sin caer en la tentación de que el poder del Estado sea sustituido por el poder del dinero, y sobre todo evitar que se asienten lo que se ha dado en llamar poderes fácticos.

 

Como fuimos fortaleciendo también al Estado mexicano, que muestra insuficiencias, denunciadas por unos y otros en estas tribunas del Congreso, pero que estoy seguro son las que nos alentarán a seguir trabajando legislativamente en el futuro.

 

Hago un alto en el camino y termino la anécdota para no enfadarlos o termino mi intervención con otra anécdota, por aquello de lo que recordaba hace un momento Ricardo, sé como inició su discurso y hacía donde quería hacerlo terminar y como siempre lo hizo brillantemente con su capacidad oratoria.

 

Dijo: “inicie en 1985 compitiendo en tierra, y también plurinominal, llegué por la última fórmula última. Inicié viendo adversarios y terminé reconociendo a los compañeros que tienen distinta formación política ideológica partidaria, simplemente. Y en este reconocimiento está la madurez que cada uno de nosotros hemos ido encontrando en la vida.

 

Hace tiempo a lo mejor no nos gustaba lo que hacíamos, ni nos gustaba como éramos. Hoy quizá esa parte de la madurez nos puede llevar a reconocer que hemos alcanzado un momento en el cual reconocemos que juntos podemos identificar el propósito común y trabajar alrededor de él, sabiendo que le beneficia al país y fortalece al Estado mexicano. Y con eso es suficiente para saber que estamos haciendo lo correcto.

 

Pero es que aquí quisiera atajar el tema de cómo hay modelos también económicos y políticos, que en el tiempo parecen no entenderse, pero en su momento se justificaban.

 

Acudo a la anécdota:

 

En una visita que tuve la oportunidad de hacer a Cuba hace algunos años, recién había llegado de visita el dueño de CNN –que tenía mejores cartas de presentación, estaba casado con Jane Fonda, después les platico quién era ella, para que no siga con sus recuerdos Ricardo, sobre las edades–, y en una conversación con el Comandante Fidel Castro, mencionó que le había hecho una entrevista el mismo dueño de la televisora americana, y se la había concedido, y hubo una pregunta que parecía muy difícil de responder, entendámoslo en su momento.

 

La pregunta era, “¿Es cierto que Cuba financió las guerrillas en Latinoamérica?”. La respuesta fue muy rápida, con un hombre inteligente y dialéctico como el Presidente Castro, le dijo: “habré de reconocer por primera vez, que es cierto y diré la razón, quizá Cuba financiaba la guerrilla en Latinoamérica, porque los Estados Unidos financiaban a las dictaduras”.

 

Y ese era el momento que se vivía en aquellas épocas.

 

Hoy que todo mundo habla que son democráticos, habrán de voltearse a ver en el tiempo para saber cuáles fueron sus verdaderos orígenes, pero quizá para reconocernos en el tiempo que todos hemos cambiado y que todos hemos identificado lo que es verdaderamente útil para el país, y sobre todo una visión correcta de lo que debe ser la modernidad y el futuro de México.

 

Muchas gracias.

 

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