Propone PRI reincorporar materia de civismo

 

Que reforma los artículos 7o. y 49 de la Ley General de Educación, a cargo de la diputada Rocío Adriana Abreu Artiñano, del Grupo Parlamentario del PRI

La suscrita, Rocío Adriana Abreu Artiñano, diputada a la LXII Legislatura del honorable Congreso de la Unión, integrante del Grupo Parlamentario del Partido Revolucionario Institucional, con fundamento en lo dispuesto en los artículos 71, fracción II, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; así como 6, numeral 1, fracción I, 77 y 78 del Reglamento de la Cámara de Diputados del honorable Congreso de la Unión, somete a la consideración de esta soberanía, iniciativa con proyecto de decreto por el que se reforma la Ley General de Educación, al tenor de la siguiente

Exposición de Motivos

En la actualidad es indispensable crear un ambiente propicio para desarrollar la formación y las habilidades de la niñez y la juventud para que se conviertan en mejores ciudadanos.

Debemos reconocer que el civismo debe inculcarse y que debe ser parte esencial de la formación de las personas para construir un mejor país, una mejor nación para toda la población mexicana.

De acuerdo con los diversos conceptos y definiciones existentes en diccionarios y enciclopedias, podemos decir que civismo proviene del latín “civis” ciudadano y “civitatis” ciudad, y se refiere a las pautas de comportamiento social que nos permiten vivir en la colectividad.

Se basa en el respeto hacia el prójimo, el respeto al entorno natural y la cosa pública. Es sinónimo de buena educación, urbanidad y cortesía.

Se puede entender como la capacidad de saber vivir en sociedad respetando y teniendo consideración al resto de individuos que componen la misma, siguiendo normas de conducta y de educación, que varían según la cultura del colectivo en cuestión.

Por civismo entendemos la actitud del ciudadano que cumple con sus obligaciones para con la comunidad y que se preocupa, se solidariza y muestra interés por los miembros de la comunidad:

El civismo ante todo es una actitud que deben observar todos los ciudadanos de una comunidad. Presupone la observación de pautas de comportamiento social que son las que permiten que las personas podamos vivir en grandes grupos sociales, siempre sobre bases de respeto mutuo.

En nuestro País después de mucho tiempo de estar ausente la enseñanza de la educación cívica en la primaria, con la Reforma Educativa impulsada por el Ex Presidente Salinas de Gortari, volvió a las aulas el civismo e inició la enseñanza de los derechos humanos.

Diversos grupos y pensadores propusieron la incorporación de la moral, de la moral religiosa para la enseñanza de los valores y otros la complementación del civismo con la enseñanza de la ética, sobre todo en secundaria, ampliando su enfoque orientado a lo legal con la inclusión de elementos emergentes relacionados con el respeto precisamente a los derechos humanos, la identidad cultural y otros conceptos para formar mejores ciudadanos.

Después de la institucionalización de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, el tema de los derechos humanos se llevó a las aulas e incluso, se implantó en los libros de texto gratuito.

La materia de civismo se sustentó esencialmente en la enseñanza de los principios de la convivencia social, las responsabilidades cívicas de las niñas y los niños, la forma de organización política en México, la enseñanza de los derechos humanos y garantías constitucionales de los mexicanos.

La innovación dejó fuera, hay que decirlo, la referencia a las instancias e instituciones internacionales a las que la persona puede acudir en busca de protección y también, dejó fuera el aprendizaje de los derechos económicos, sociales y culturales de toda persona.

Se lograron avances con la institucionalización de la enseñanza de los derechos humanos la primaria y la evolución del civismo a la formación cívica y ética en la secundaria, pero no lo suficiente para lograr los propósitos esenciales de esta asignatura en la educación que se imparte en nuestro país.

En las aulas, la materia de civismo ha ocupado muy pocas horas de instrucción al año.

Los esfuerzos se han centrado en la enseñanza de las materias básicas y entonces, poco se sabe del aprendizaje real de los alumnos respecto de su educación cívica.

Los mexicanos estamos viviendo tiempos de grandes retos y especialmente, condiciones de inseguridad, violencia y criminalidad que debemos enfrentar con acciones eficaces, con sistemas de inteligencia y con todos los medios al alcance de las instituciones dedicadas a la seguridad pública.

Son muy diversas las causales de esa violencia, de esa criminalidad, de la delincuencia, de la inseguridad que hoy padecemos.

Si bien a las conductas antisociales no se les puede atribuir como único origen la marginación, la pobreza y el desempleo, tenemos que admitir que constituyen condiciones sociales proclives a ser capitalizadas por la delincuencia organizada, máxime si se carece de la posibilidad de percibir ingresos suficientes para sostener en lo indispensable a la familia.

Pero si a todos estos factores le adicionamos la existencia de muchas deficiencias en la formación cívica, en la educación para la convivencia pacífica, en la cultura de una vida libre de violencia, entonces, tenemos que reconocer que en materia de educación, tenemos asignaturas pendientes.

Tenemos que reorientar la educación y encausarla con énfasis a la consecución de los objetivos constitucionales; es decir, orientarla hacia la lucha contra la ignorancia y sus efectos, hacia la comprensión de nuestros problemas, al acrecentamiento de nuestra cultura, a la mejor convivencia humana, al aprecio y respeto de los principios y valores sociales, a la convicción del interés general de la sociedad, a la democracia entendida no solamente como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo.

Es indispensable reorientar la educación con planes y programas de educación cívica y ética que enraícen, que arraiguen y profundicen en la importancia del respeto, la honestidad, la honradez, la modestia, la humildad, la bondad, la lealtad, la fidelidad, la nobleza, la rectitud, la tolerancia, la prudencia, la constancia, la fortaleza, el compromiso social, la responsabilidad y el sentido del deber, el humanismo, la solidaridad, el sentido de la vida, el sentido de la justicia, la verdad, la libertad, la igualdad, el respeto a la integridad personal, el respeto al medio ambiente y la vida en general; es decir, reorientar la educación para fomentar el desarrollo de los principios y valores universales.

Es necesario reorientar la educación para formar ciudadanos de calidad con planes y programas académicos de alto contenido cívico y ético, para fomentar la convivencia social pacífica y armónica, solidaria y socialmente útil; para cimentar un mejor país; para construir una mejor nación para toda la población mexicana.

Por lo expuesto y fundado, someto a la consideración de esta honorable asamblea la presente iniciativa con proyecto de

Decreto

Artículo Único. Se reforman los artículos 7 fracción VI y 49 primer párrafo de la Ley General de Educación, para quedar como sigue:

Artículo 7o. La educación que impartan el Estado, sus organismos descentralizados y los particulares con autorización o con reconocimiento de validez oficial de estudios tendrá, además de los fines establecidos en el segundo párrafo del artículo 3o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, los siguientes:

I. a V.

VI. Promover la educación cívica, el valor de la justicia, de la observancia de la Ley y de la igualdad de los individuos ante ésta, propiciar la cultura de la legalidad, de la paz y la no violencia en cualquier tipo de sus manifestaciones, así como el conocimiento de los Derechos Humanos y el respeto a los mismos;

VII a XVI.

Artículo 49. El proceso educativo se basará en los principios y valores del civismo que garanticen la convivencia pacífica, armónica, solidaria y socialmente útil, en los principios de libertad y responsabilidad que aseguren la armonía de relaciones entre educandos y educadores y promoverá el trabajo en grupo para asegurar la comunicación y el diálogo entre educandos, educadores, padres de familia e instituciones públicas y privadas. De igual manera se fomentará el uso de todos los recursos tecnológicos y didácticos disponibles.

Además, estará sujeto a los fines y criterios dispuestos en los artículos 7 y 8 del presente ordenamiento, para lo cual se brindará capacitación al personal docente para que éste, a su vez, transmita esa información a los educandos, así como a los padres de familia.

Transitorio

Único. El presente decreto entrará en vigor el día siguiente al de su publicación en el Diario Oficial de la Federación.

Palacio Legislativo de San Lázaro, a 15 de noviembre de 2012.

Diputada Rocío Adriana Abreu Artiñano (rúbrica)