Entrevista realizada al Senador Manlio Fabio Beltrones previa a la Sesión del 12 de abril de 2012.

 

Pregunta.- Quisiera preguntarle sobre tres asuntos. El primero, quisiera que me diera su opinión sobre el hecho de que no va llevarse a cabo alianza del PAN y PRD en el Estado de México. ¿Si considera usted que a partir de esa situación su partido va en caballo de hacienda rumbo al 2012?

La segunda pregunta, ¿qué opinión tiene sobre estos desmanes que se generaron ayer con el SME y con esta situación que sigue siendo una herida abierta en el mundo laboral de nuestro país, que no está resuelto, que el gobierno federal tiene a toda esa gente inconforme, junto con otras cuestiones como Mexicana de Aviación y otros más que está en el desempleo?

Aunado a eso las cifras de la OCDE, que afirman México es el país donde más horas se trabajan y menos satisfactores o ganancias se tienen por parte de la clase trabajadora. ¿Qué opinión tiene de eso?

 

Respuesta.- Es legítimo que cada partido político –como lo hemos comentado en ocasiones anteriores–  haga y lleve a cabo una estrategia electoral en la búsqueda de ganar las elecciones de ahora, de mañana y de siempre.

Así ha sido el caso de lo que sucedió en el año 2009 y el 2010. Y el 2011 no es distinto. Ahí hubo una serie de intentos por parte de dos partidos políticos, como el PAN y el PRD, intentando suscribir una alianza para ponerse en niveles de competencia en el Estado de México, donde el PRI –debido a su trabajo y también apoyado en una exitosa acción de gobierno de su gobernador–  se presenta en las encuestas como uno de los contendientes más claros para ganar las elecciones.

Hoy tendremos que ver en las elecciones de julio de este año, algo que muchos quisiéramos se mantuviera, para conservar los planteamientos claros, transparentes, ideológica y programáticamente.

Hemos dicho que la izquierda o quienes dicen representar a la izquierda, deberían presentarse a las contiendas con sus programas específicos, al igual que la derecha para que todo mundo tuviera claridad en el momento de tomar una decisión.

Así también el centro-izquierda –que es el PRI– lo debe hacer con enorme contundencia para fijar las bases de su proyecto de país y sobre todo de gobiernos en los estados.

El Estado de México tendrá ese privilegio, que quienes dicen representar a la izquierda se presenten con un programa específico que la gente pueda evaluar; quienes dicen representar a la derecha, que también hagan lo propio, para que no existan confusiones entre la población, que han generado estas alianzas contranatura.

Y el PRI también, representando al centro-izquierda, con su proyecto de Estado exitoso como hasta ahora se ha llevado en esas tierras, encabezadas por Enrique Peña Nieto.

Nadie puede decir que tiene ganadas o perdidas las elecciones. No obstante lo que señalan las encuestas, todos los partidos se esmerarán sobremanera, para poder competir en mejores condiciones.

Yo confío que el PRI salga exitoso en las elecciones de julio, de este año, en el Estado de México,  en Coahuila y en Nayarit.

Por otra parte, nadie tiene el derecho a violentar la vida de la Nación, así sea desde el gobierno, así sea desde los partidos o de la vida sindical.

México ha tardado mucho tiempo y ha dedicado un gran esfuerzo por construir las reglas más democráticas de la participación política. Hay también reglas de convivencia que hemos construido todos y a las cuales nos debemos.

Por ello, desde el Senado de la República condenamos la violencia que el día de ayer se presentó en las calles de la Ciudad de México; y urgimos, demandamos de la autoridad local y de la autoridad federal, que estos hechos no queden impunes, y con esto se demuestre que en México el Estado de derecho para la convivencia, será una firme decisión que deberá garantizar el Estado mexicano.

Hoy en día se discute en México el destino de una reforma laboral. Estoy convencido que la misma no podrá ser omisa ante lo que es el trabajo de los obreros mexicanos y las ganancias que obtienen por las horas que dedican a su labor; como tampoco podremos nosotros ignorar que en estos tiempos es importante modernizar nuestras relaciones laborales, para a través de la competitividad,  alcanzar más crecimiento económico y empleo.

Combinar el deseo de mayor progreso y garantizar los derechos de los trabajadores, será una de las tareas más importantes que lleve el Congreso mexicano.

 

P.- Retomando lo del SME, precisamente se habla de la violencia de los trabajadores, pero no se quiere retomar lo que es la violencia oficial; la forma como se dio la liquidación de Luz y Fuerza, que se ha dicho y hay informe incluso de la Auditoría Superior de que fue un plan con maña, la forma en que le pegaron fuerte Luz y Fuerza para justificar su desaparición, y muchas otras cosas que se están dando para desaparecer esto.

¿Qué se tiene que hacer ahí? Ya es año y medio el que llevan estos trabajadores en las calles y no les resuelven o no se resuelve nada.

Por otra parte, se habla de la reforma laboral. Estamos ya en la recta final de este periodo de sesiones. ¿Qué es lo que le va a entregar el Congreso a los mexicanos, en reformas? ¿Sí se puede esperar la reforma laboral y la reforma política?

 

R.- Seamos muy claros, existe un procedimiento apegado a derecho y a la legalidad, que algunos de los miembros del sindicalismo mexicano, sobre todo aquellos pertenecientes al Sindicato Mexicano de Electricistas, están combatiendo también con recursos legales, tratando que se respeten lo que ellos dicen se ha lastimado, que son sus derechos laborales.

Seguir encausando este diferendo por las vías legales, es una obligación de todos; como obligación del gobierno es buscar una solución, también negociada, a quienes están sufriendo las consecuencias de esta decisión que ya en el Congreso hemos sancionado como legal.

Por ello, insisto, nadie tiene derecho a llevar la violencia a las calles de México, cuando existen las instancias legales a las que debe someterse y las cuales tendrán que decir la última palabra, esto es un verdadero Estado de derecho, en una vida democrática. Lo contrario es llevarnos a la barbarie y a la provocación que a todos lastima.

En el Senado de la República se discute con intensidad –desde hace más de 16 meses– la necesidad de una reforma política que –hemos conversado en distintas ocasiones con ustedes– fortalezca el presidencialismo mexicano, que deje atrás un sistema que funcionó en otros tiempos, en los cuales no existía tanta pluralidad.

Que nos dé garantías para preservar y conservar nuestra estabilidad política; que resuelva lo que parecía no funcionar después de las elecciones de 2006 y puso en riesgo la toma de posesión del actual Presidente de la República; una reforma política que modernice también al Congreso, para acercarlo más a la rendición de cuentas; poner un sistema de premios y castigos hacia el trabajo legislativo, que busque, a través de figuras de la consulta popular, resolver lo que en ocasiones el diálogo intenso, pero lleno de controversia por las posiciones ideológicas, no permite ciertos avances en México.

Que esta reforma política traiga el acercamiento de la ciudadanía hacia el Estado mexicano. Hoy en día muchos ciudadanos mexicanos no se sienten parte del Estado, creen que está conformado solamente por el Presidente de la República, los gobernadores de los estados, senadores, diputados y partidos políticos, y ellos se sienten ajenos.

Trabajar sobre el anhelo de grupos organizados de la sociedad civil, de construir candidaturas independientes de los partidos políticos a todos lo puestos de elección popular.

Dar vida a la iniciativa ciudadana –la cual permita que un grupo organizado de mexicanos, de acuerdo a un número específico determinado por la ley, tenga igual facultad que los diputados, senadores, Ejecutivo y congresos estatales para iniciar una ley– acercaría en mucho a los ciudadanos mexicanos a sentirse también integrantes del Estado mexicano.

Estas figuras junto con la consulta popular o el referéndum son  además de las cartas ciudadanas, las cartas modernas que permitirán profundizar más en nuestra vida democrática y en ello está trabajando el Senado.

Hemos generado consensos básicos sobre todos estos temas, los cuales siguen en la discusión de la mesa de reforma del Estado, que acompañan también la necesidad que hemos manifestado durante mucho tiempo de tener órganos reguladores del Estado mexicano, reconocidos por la Constitución Política del los Estados Unidos Mexicanos.

Estoy confiado –al igual que muchos de nuestros compañeros senadores de las distintas fuerzas políticas que coincidimos aquí en el Senado– que muy pronto tengamos dictamen sobre las iniciativas que existen en la mesa tanto del Ejecutivo, como de otros partidos políticos, para que no dejemos que el 2012 sea una elección sin abrir las puertas a estos métodos modernos de la democracia mexicana.

En cuanto a la reforma laboral, nos hemos enterado que la colegisladora sigue trabajando en la búsqueda de acuerdos y de vencer resistencias, y sobre todo, de buscar soluciones a algunas de las dudas que legisladores o algunos grupos de ciudadanos y sindicatos han manifestado.

 

P.- Preguntarle, no falto voluntad política de los partidos para completar una verdadera reforma política, porque de la agenda quedaron temas pendientes como la reelección de presidentes municipales, la reducción del Congreso, la segunda vuelta presidencial y la ratificación del Gabinete, por ejemplo?

Con respecto a la ceremonia del día de mañana, ¿ya está confirmada la presencia del Presidente de la República como uno de los invitados de honor para la inauguración de la nueva sede senatorial?

Y estas críticas que han salido en los medios de comunicación en torno a que ha habido opacidad en los gastos de la nueva sede…

Además, quiero preguntarle, como Presidente del Senado ¿cuál es su sentir o visión de lo que sucede en términos de violencia en el país con respecto a estos hallazgos de Tamaulipas, estos 88 cuerpos encontrados en fosas clandestinas, al Presidente se le está saliendo de control esta guerra que el mismo propuso para combatir al narcotráfico desde su llegada al poder?

 

R.- La voluntad política de todos los partidos representados en el Senado siempre ha estado presente desde que inició sus trabajos la anterior legislatura.

Hemos resuelto ya una reforma político-electoral, la cual ha atendido los principales reclamos que se dieron en 2006. Hoy tenemos un nuevo sistema político-electoral que en 2009 se probó, de tal manera que prevaleció la equidad en la contienda, que fue uno de los principales reclamos del 2006 y que generó tantos problemas.

También en el 2009 fue más ágil la organización de las elecciones, sobre todo conocer el resultado de las mismas.

La voluntad política se expresó también en el Senado, cuando resolvimos atender el “hoyo negro” en las finanzas públicas que generaba el sistema de pensiones en el país. No era cuestión sencilla resolver este tema que no se habían atrevido en otros tiempos.

La voluntad política en el Senado se plasmó cuando construimos un nuevo sistema de justicia, y que decidimos dar un plazo de ocho años al Ejecutivo, para que lo ponga en marcha, sobre todo en lo que gira en torno a la presunción de inocencia.

La voluntad política estuvo presente en el Senado cuando hicimos una reforma energética de gran calado, no obstante, que a algunos les pareció incompleta simplemente porque conservamos el petróleo como patrimonio de los mexicanos y no lo pusimos en manos y en propiedad privada.

La voluntad política en el Senado se manifestó cuando hicimos reformas constitucionales para modernizar el Estado mexicano en el reconocimiento a los derechos humanos y al reconocimiento a la obligación de respectar todo lo que en esa materia se fije en tratados internacionales.

La voluntad política del Senado se manifestó con una reforma constitucional en materia de amparo y se ve hoy en día en la construcción de una nueva Ley de Amparo, que nos ponga a la altura de los mejores del mundo.

La voluntad política del Senado trabaja hoy en la construcción de una reforma política que en esencia, no simplemente dé más poder a los partidos políticos, al gobierno o a los legisladores, sino que traslade ese poder a los ciudadanos, que reconozca sus derechos a cada uno de ellos.

Esta no es una reforma sencilla, ni tampoco superficial. Es una profunda reforma política, que gira alrededor del reconocimiento de los derechos de todos y cada uno de los mexicanos; su derecho a competir, a participar y a que no sea patrimonio exclusivo de los partidos políticos, el postular candidatos.

No es cualquier cosa, ir al reconocimiento de la reelección legislativa para la mejor rendición de cuentas, y para darle más calidad al Congreso. No, no es cualquier cosa.

Reconocer la consulta popular y el referéndum, como lo que son los derechos de los mexicanos para ponerle orden y rumbo al país, no es cualquier cosa.

Ir también a resolver el tema de la certidumbre jurídica en los órganos reguladores, llevándolos a la Constitución, no es cualquier cosa.

Trabajar sobre la reconducción presupuestal, que nos dé certidumbre que en el caso de que no exista acuerdo en el Congreso para ver Ley de Ingresos, debería aplicarse la anterior Ley de Ingresos.

Y en el caso del Presupuesto, el anterior hasta que exista acuerdo, no es cualquier cosa, es buscar poner orden y rumbo en el país, mediante métodos modernos de la democracia mexicana.

Cualquiera que superficialmente se atreva a decir que esta no es una reforma política de gran calado, es que no conoce las reformas políticas que han sucedido en el país, y podría decirle que desde hace más de 60 años, una reforma de esta profundidad no se había presentado en México.

Constreñirla simplemente al debate que debe estar en la mesa del gobierno y los partidos políticos, como reglas de convivencia, de qué tamaño deben ser las Cámaras, no es justo.

Valdría la pena hacer una reflexión sobre lo que hoy está alcanzando la voluntad política en el Senado para modernizar el país, pero modernizarlo para beneficio de los mexicanos, no de los partidos políticos o del gobierno en turno.

La violencia en el país –es lo mismo que nosotros citamos– es inadmisible, como la violencia en las calles de México, supuestamente para protestar por lo que puedan ser sus derechos conculcados, no debemos de tolerar ninguno de estos actos.

Y seguiremos insistiendo en que el gobierno debe dar mejores resultados para atajar la violencia y la muerte que se están presentando en distintos espacios del territorio nacional.

El Senado de la República, el día mañana, continuará sus sesiones en el recinto de Reforma, construido por primera vez, especialmente para llevar a cabo los trabajos del Senado.

Desde su instalación, el Senado, en el Siglo XIX, pasando por el Siglo XX, nunca ha tenido una casa construida ex profeso. Hoy en día ocupamos este espacio de Xicoténcatl que anteriormente fue un hospital y que ha servido para el trabajo al servicio del país.

No obstante, ustedes saben mejor que nadie que el Senado hoy en día tiene que ocupar para sus trabajos, distintos edificios que se encuentran esparcidos en al Ciudad de México, la mayoría de ellos, rentados, y que generan un gasto que nosotros queremos evitar al tener todos los servicios integrados en un solo lugar.

Hacer un esfuerzo por tener un Senado que además de su integralidad pueda contar también con esfuerzos y temas de la modernidad, no debe extrañar a nadie.

Construir una obra que no contara con el diseño, ni los instrumentos electrónicos del siglo XXI, sería un desperdicio.

Hay un fideicomiso en Banobras –que ha sido el encargado de vigilar el gasto y pugnar por la transparencia– que habrá de dar cuentas la respecto, como nosotros habremos de dar cuenta del trabajo parlamentario, hoy mañana y siempre.

Por cierto, cuando uno ve obras como el inconcluso monumento llamado “Estela del Bicentenario”, cuyo costo se acerca a la mitad de lo que es el nuevo Senado de la República, da cuanta de donde se encuentran los recursos bien aplicados y donde se encuentran desperdiciados. Valdría la pena tomarlo como parámetro.

Por otro lado, hay un acuerdo que Junta de Coordinación Política y Mesa Directiva están suscribiendo en estos momentos, para llevar a cabo una ceremonia solemne, a la que se invitará a  otros Poderes a la sesión del día de mañana, que habrá de celebrarse a partir de las 11 horas, pero que iniciará a las 10 de la mañana con el izamiento de la Bandera Nacional en el edificio, y la develación de una placa austera y republicana.

Se ha invitado a los otros Poderes. Toca a ellos tomar una decisión si toman la invitación, acuden personalmente, o envían un representante a este inicio de los trabajos, que no inauguración del Senado de la República, en su recinto de Reforma.

Esperaríamos a que el día de hoy, los otros Poderes nos manifiesten cual sería la representación que se tendría, ya sea a través del titular de cada uno de ellos, o de un representante del mismo.

 

P.- Senador, dos cosas, quedan escasas cinco sesiones para que concluya este periodo, hay condiciones para que salga alguna de las reformas que se han planteado, sobre todo esa que presentó sobre la reforma hacendaría, ¿Cómo va el monitoreo, pasará o no pasará?

En otros foros ha dicho senador, en otras palabras de que le interesa la candidatura presidencial, ¿sí va por ese camino?

 

R.- Cinco sesiones son suficientes para abordar lo que es nuestra responsabilidad y terminar este periodo de sesiones haciéndolo muy productivo, y aquí es donde, repito, todos los Grupos Parlamentarios que trabajamos en el Senado, estamos convencidos que debemos aprovechar estas cinco sesiones que podrían ser hasta seis o siete –no necesariamente cinco–, para cumplir con nuestras obligaciones.

Incluimos ahí todo este procedimiento de reforma política, estamos muy interesados que se apruebe y conozca el pueblo de México.

Lo que he repetido en diferentes foros, es que a muy pocos les puede interesar la decisión personal de un político, en este caso de Manlio Fabio Beltrones.

Lo que más les interesa a los mexicanos es saber qué va a pasar con su país, quién le va a poner orden y rumbo a México, de qué manera vamos a poder retomar la senda del crecimiento económico y el empleo.

¿Cómo vamos a resolver los problemas sociales que ya están generando violencia? ¿De qué manera vamos a atender la desigualdad que lastima a todos los mexicanos? ¿Cómo vamos a darle certeza jurídica a un país que está involucrado en el orden de las naciones, con tratados de libre comercio, casi en todo el mundo?

En fin, me interesa mucho la discusión –insisto– de para qué quieren ganar los partidos políticos y sus posibles candidatos. Si es una simple lucha del poder por el poder,  o alguien sabe qué hacer con el poder.

Esa discusión yo no me la voy a perder; por el contrario, la voy a exigir.

 

P.- Sólo dos precisiones. Me gustaría saber ¿si esta negociación de la reforma política ya se está platicando con los diputados federales? ¿Si hay posibilidades que en la Cámara de Diputados también se pueda debatir en este mismo periodo o solamente será el Senado de la República, el que al 30 de abril concluya esta importante reforma?

Por otro lado, tengo entendido que a partir de hoy se discuten concretamente estos cambios o ajustes a la Ley electoral. Y me gustaría saber si ¿además de la espotización también se está incluyendo todo este capítulo de las causales de nulidad? O sea, que desaparezca la nulidad abstracta del Tribunal Electoral y llevarlo a la ley, como se ha propuesto y como quedó pendiente desde hace dos años.

 

R.- Quisiera otra vez, para apoyar mi respuesta, remitirme al compromiso que hizo el Congreso de la Unión –entendido este como Cámara de Diputados y Cámara de Senadores– desde que suscribimos la Ley para la Reforma del Estado, que generó discusiones profundas a través del órgano que se creó en la Ley para la Reforma del Estado, que era la Comisión Ejecutiva de Negociación y  Construcción de Acuerdos (CENCA), y cuyas conclusiones se depositaron en la Cámara de Diputados.

He platicado con muchos de mis compañeros en la Cámara de Diputados, de distintos partidos políticos, y he visto en ellos el mismo interés que en la Cámara de Senadores, cómo modernizar nuestra vida política y cómo profundizar en ella, a través de nuevos instrumentos de la democracia moderna.

Estoy seguro que el trabajo de los senadores y sus conclusiones, en el caso de aprobarse un dictamen en el Senado, será recibido y también observado con interés por parte de las señoras y señores diputados, quienes –estoy seguro– en su mayoría están convencidos que son necesarias hacer estas reformas para beneficio de México.

Alrededor de la reforma política se habla también de ajustes a lo que es la legislación electoral, que vienen y se generan por la experiencia que tuvimos en el 2009, cuando se puso en marcha el nuevo concepto de comunicación política electoral, a la que dimos vida después del desastre de las elecciones del 2006.

Ahí el Instituto Federal Electoral nos ha pedido ajustes mínimos que le ayuden a agilizar la contabilidad distrital; grupos de intelectuales y de políticos se han acercado también a que encontráramos una fórmula que resolviera el exceso en spots, que se pudo haber observado en el 2009, que coloquialmente se conoce como “espotización de las elecciones”.

Y algunos otros partidos políticos, como bien se ha dicho, han puesto sobre la mesa que nuevamente se trabaje alrededor de causales de nulidad.

Todo ello, aún cuando faltan pocas semanas, se está estudiando en un grupo de trabajo plural.

He sido informado el día de ayer, que este grupo de trabajo ha encontrado algunas fórmulas para los temas de procedimiento, pero todavía no concluye, sobre todo en asuntos de fondo, como son los tiempos a los que tienen derecho los partidos políticos, en los medios de comunicación concesionados, como tampoco en el tema de las causales de nulidad.

 

Muchas gracias.

 

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