En 12 meses se han hecho reformas que esperaron 20 años

aludo con enorme respeto y gran reconocimiento a este gran gobernador que es Jorge Herrera Caldera –hoy– aquí en la capital del Estado de Durango. 

 

Lo hago convencido de que Durango ha tenido una presencia nacional, siguiendo una ruta de libertades y crecimiento, y en el que han sido fundamentales sus gobernadores.

 

De ahí que saludo también con enorme amistad, afecto y reconocimiento a los ex gobernadores del estado de Durango: Maximiliano Silerio Esparza y Ángel Sergio Guerrero Mier; saludo al presidente del Comité Directivo Estatal del PRI y a la secretaria del Partido.

 

Para mí, es sumamente importante estar aquí, con ustedes y compartir, junto con el señor presidente municipal de Durango, con la esposa del señor gobernador, con el presidente del Tribunal Superior de Justicia, con el presidente del Congreso, con nuestras amigas y amigos senadores y diputados del resto del República, con empresarios y medios de comunicación; en un acto republicano al que nos estamos ajustando en el Congreso y que hoy, aquí, junto a nuestro amigo Ricardo, Lulú, Katty, Jorge, Marina y el gran diputado de la CNC, Rubén Escajeda, vienen a rendir cuentas a quienes les dieron su confianza y los eligieron como diputados federales para esta legislatura.

 

Ellos saben perfectamente bien que el trabajo de un legislador federal –así se les instruyó desde que fueron candidatos del PRI–, adicionalmente de estar atento a lo que es su ejercicio de construcción de las reglas, sobre las cuales una democracia hace girar el sentido republicano federal de México, tienen que venir acompañadas de encontrar nuevos beneficios para la entidad que representan y al mismo tiempo, hacer gestoría y rendir cuentas de su trabajo.

 

No lo podríamos entender de otra manera. No podría ser distinto, cuando México, en verdad, después de las elecciones, hace que se acaben las discusiones todos nos tenemos que poner a trabajar.

 

Así es como esta legislatura, que hoy comparece ante ustedes, haciendo un informe de actividades, entendió desde el principio lo qué debía hacer, cómo acompañar a un gobierno entusiasta, creativo y transformador, como el del Presidente Enrique Peña Nieto, para hacer que las cosas buenas pasen en México. Y eso es muy importante.

 

Hoy en día, podemos decir con este informe, que 12 meses fueron suficientes para que un gobierno activo y eficaz como el del Presidente Enrique Peña Nieto, acompañado por el Congreso –en donde forman parte fundamental diputadas, diputados, senadoras y senadores–hicieran los cambios; las transformaciones, las reformas que necesitábamos desde hace 20 años. 

 

En 12 meses hemos construido un andamiaje en donde deberá sustentarse un México mejor; un México con más crecimiento, pero como bien lo decía el gobernador de Durango, un México más justo, un México en donde el crecimiento económico y la riqueza sigan generándose, pero que se repartan mejor.

 

Porque nosotros no podemos evitar señalar que no nada más ha sido la falta de crecimiento lo que nos ha abatido, sino que, lo poco que hemos crecido, se ha distribuido mal. De tal forma que hoy aparece no solo más desigualdad y pobreza, sino también el hambre en algunas regiones de México. 

 

Por ello es necesario continuar el camino de las reformas, acompañándolas con legislaciones secundarias, que permitan que estas reformas constitucionales que hemos llevado a cabo verdaderamente se pongan en marcha y hagan la transformación que tanto hemos pedido para nuestro México.

 

El camino ha sido como siempre, cuando uno tiene un objetivo mayor, difícil, pero también muy interesante. Hay quienes podrán decir que el gobierno federal y el Presidente de la República hicieron cambios solamente acompañados por su audacia y su visión. 

 

Y podríamos decir nosotros, sus amigos y amigas, diputados federales de Durango y de otros Estados, que nada fue casual, y que todo forma parte de un diseño estratégico para un México mejor.

 

Y déjenme robarles unos pocos minutos de su tiempo, porque esta es una audiencia sumamente interesante, en donde los grupos sociales, los empresarios, las autoridades, los presidentes municipales, sus diputados locales o federales; senadores, gobernadores y ex gobernadores, estamos aquí platicando de lo que sucedió.

 

No fue casual que iniciáramos con una Reforma Laboral, que tenía muchas décadas sin haber sido tocada; la última vez –y lo hizo de manera superficial un Presidente– fue en 1970, con la Ley Laboral, pero la verdad es que no fue de fondo. Reforma Laboral, de fondo, la que sucede con esta Legislatura.

 

A partir de esa Reforma Laboral –que hace que se reconozcan nuevas formas de contratación, sin dejar a un lado los derechos de los trabajadores–, es que empezamos una ruta correcta. 

 

A partir de la Reforma Laboral se diseñó el cambio para lograr una Reforma en Telecomunicaciones, que nos permitiera poner a México en la competencia en el mundo; para ello, también creamos órganos autónomos, para que en el futuro, la competencia en Telecomunicaciones y la competencia económica en todos sus ámbitos, sean vigiladas y respetadas. 

 

De ahí también procedimos hacer una nueva Ley de Amparo en México; esta figura del Amparo da protección a las garantías de los ciudadanos, que desde hacía mucho tiempo parecía no estar adecuada a la modernidad.  

 

Hicimos también cambios fundamentales –en esa secuencia–, en materia de educación; reformas constitucionales en materia Laboral, Telecomunicaciones, Competencia y Educación, que nos permitan reconocer que todas ellas giran sobre un mismo objetivo: para que México vuelva a crecer. La Reforma Laboral, entonces, la trabajamos y la aprobamos. 

 

¿Sirve para crecer una Reforma en materia de Telecomunicaciones? Entonces la trabajamos y la aprobamos; ¿sirve para crecer, generar empleo y bienestar una Reforma en materia de Competencia Económica? Hicimos los cambios constitucionales. 

 

¿Sirve para crecer y generar mejores condiciones de igualdad entre los mexicanos, lo que es una Reforma en materia de Educación? trabajamos y la aprobamos, y no nos quedamos ahí. 

 

Sabemos perfectamente bien que lo que quiere la gente. Lo que desean los mexicanos es que ese crecimiento se refleje en empleo, y que sean empleos bien pagados y en todo lugar. Para ello, entonces, si queremos competir contra los mejores, no tenemos porqué seguir ofreciendo mano de obra barata, como sucedió en el Siglo XX. 

 

Los países en el mundo empezaron a competir y a poner por enfrente su propuesta de mano de obra barata, para ser más atractivos. No, México no puede seguir en el Siglo XXI con esa oferta. Nosotros con estas reformas pensamos que lo que podemos poner por enfrente es mano de obra de calidad, que tenga educación y sobre todo, mejores oportunidades. 

 

Lo que sí hay que poner por enfrente, para la generación de inversión, empleo y con eso, crecimiento, es energía barata, y por eso es que hemos hecho también una histórica Reforma Constitucional en materia de Energía. 

 

De lo que se trata es que, conservando el Estado la propiedad del petróleo, hasta su última gota, veamos cómo nos acompañamos, el Estado, representado por sus gobiernos y los particulares, a fin de que –como bien lo decían nuestras amigas y amigos diputados federales de Durango– tengamos energía suficiente, accesible y a buen precio, que nos permita –entonces– generar más inversiones en México, tanto de nuestros nacionales, como de los extranjeros y con eso crecer económicamente. 

 

Lo hicimos pensando que en México, debemos de proveer lo suficiente para ser altamente competitivos. 

 

Y ese es el diseño que tiene el Gobierno de la República, encabezado por el Presidente Enrique Peña Nieto, para todos nosotros. No dudamos ni un minuto en acompañarlo, porque sabíamos que íbamos sobre la ruta correcta. 

 

Es así que he encontrado, y quiero reconocer la enorme solidaridad, que, sumada al talento de los duranguenses, hoy en esencia lo representan sus diputadas y diputados en el Congreso; todos ellos participaron activamente; todos ellos supieron perfectamente bien la ruta; todos ellos saben que tenemos que dar leyes secundarias para que se materialice esa transformación. 

 

Pero mientras tanto, todos ellos también saben que, salir de los problemas que tenemos, de la falta de crecimiento, desigualdad, de la pobreza o el hambre, acumuladas durante más de 15 años en este país por falta de crecimiento, no se da de manera automática o mágica, se necesita que todos vayamos juntos en este esfuerzo y estoy seguro que a México, a partir del 2014, le mejorarán sus expectativas.

 

Queremos alcanzar los crecimientos económicos –por los pronto– cercanos al 4 por ciento y posteriormente, un crecimiento sostenido por encima del 4 por ciento, porque es la única manera que tenemos de poder acabar con la desigualdad y la pobreza.

 

Estas no se atacan simplemente con lo que son recursos, para mantener, mediante subsidios pobres a los pobres. Se trata de sacarlos de pobres y eso solamente se logra con empleo, el empleo que trae la inversión con base en la competitividad. Cualquier otra fórmula será tirar el dinero al bote de la basura.

 

No se trata de olvidarnos de quienes hoy necesitan apoyo, y para eso hemos construido un presupuesto mayúsculo, en donde, por la gran actividad de sus legisladores duranguenses, Durango sale ganando con un 30 por ciento, como bien lo dijo el señor gobernador, porque lo merece.

 

Pero ese presupuesto les dará oportunidad tanto de atender a las áreas de pobreza, como también detonar las áreas de oportunidad. Porque queremos eso, como les comentaba hace un momento, crecer, crecer bien y de manera sostenida. Hay bases para lograrlo.

 

Hoy México genera enormes expectativas en el mundo; el debate interno continúa alrededor de si vamos a hacer, y hemos hecho las modificaciones de manera correcta. Si esas reformas son las que necesitábamos en el país. Y nosotros respondemos que lo hicimos conscientes y que el tiempo habrá de darnos la razón, para ello es mucho el trabajo que queda por delante y estamos convencidos que debemos estar presentes en cada una de las siguientes reformas.

 

Quiero platicarles que el Grupo Parlamentario del PRI –que yo me honro en coordinar en Cámara de Diputados–, ha hecho varios ejercicios de reflexión al respecto. Sabemos perfectamente bien que ahí coincidimos tanto los campesinos, como los obreros; como el sector popular, como los profesionistas, como todos aquellos que nos sentimos uno solo, cuando pensamos en un México mejor, en un México que salga adelante y que nos haga sentir más orgullosos cada día.

 

Es por ello que siempre hemos rendirles cuentas a ustedes, platicarles lo que estamos haciendo. Lo que hemos venido haciendo tiene idea y objetivo, y es lograr un México distinto y mejor.

 

La próxima semana la dedicaremos a planear el siguiente periodo ordinario de sesiones, que se inicia el primero de febrero; habremos de concluir el 30 de abril ese periodo y queremos hacerlo con Leyes secundarias, importantes. Y les robo solamente unos minutos más de su tiempo, no quiero de ninguna manera abusar de él.

 

Falta que hagamos Leyes secundarias en materia de Telecomunicaciones para que la reforma constitucional aterrice las reglas del juego. Ahí estamos hablando de más de 5 importantes Leyes; faltan construir las Leyes reglamentarias en materia de Competencia y ahí estamos hablando de varias Leyes.

 

Falta que nosotros trabajemos alrededor de lo que son las Leyes secundarias que acompañan la Reforma Energética y en ella tenemos cerca de 27 leyes que hay que revisar y aprobar; cinco nuevas que hay que construir.

 

Falta que hagamos reformas secundarias para que nos acompañen en la Reforma Política, ésta que posibilita no simplemente la alternancia, sino que le da paso a la transición, a esa transición tan esperada de un régimen político a otro. Por mucho tiempo el presidencialismo no necesitó modernizarse porque solo una fuerza era suficiente para mantener los gobiernos.

 

Hoy necesitamos de todas las fuerzas y para ello un cambio de régimen que se vea acompañado por nuevas figuras dentro del presidencialismo; falta de Leyes que las concreticen, como también reglas del juego electoral para que nuestro crecimiento económico, el bienestar de todos nosotros, venga acompañado de madurez democrática. No podemos de ninguna manera flaquear en ese objetivo.

 

La democracia debe traer cosas buenas, no simplemente elecciones y por ello hemos procurado perfeccionar todas ellas.

 

Termino comentándoles que me siento enormemente orgulloso de estar en un Estado con historia, pero con enorme futuro y bien gobernado, acompañado por legisladores responsables, activos y talentosos. Sin ustedes, sin los duranguenses y sus representantes, no se entenderían los cambios que se están haciendo para lograr un México moderno. Los felicito, me sumo a ustedes en su esfuerzo y deseo que nos acompañemos por muchos años para transformar a México en beneficio de todos nosotros.

 

Muchas gracias por escucharme.

 

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