Diálogo y acuerdos

 

Al concluir el segundo periodo ordinario de sesiones de la Legislatura en su actual ejercicio, es posible constatar el buen trabajo realizado en la Cámara de Diputados para hacer avanzar los temas prioritarios del país y de la gente, acorde al ideal de una democracia de resultados que numerosos legisladores compartimos con el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto.

En el periodo que nos ocupa, aprobamos siete reformas constitucionales y creamos o reformamos leyes tan relevantes como la nueva Ley de Amparo, la Ley Federal de Justicia para Adolescentes, la Ley Federal para Prevenir la Tortura, la Ley Federal de Responsabilidad Ambiental, la regulación de la nueva facultad de investigación transferida a la Comisión Nacional de Derechos Humanos; homologamos la base de contribuciones del IMSS con la del SAT en beneficio de los derechohabientes, establecimos un Derecho Especial de Minería del 5% de las utilidades obtenidas con destino específico a obras de infraestructura y bienestar de entidades y municipios mineros, y fortalecimos la Ley General de Víctimas, entre otras de igual relevancia.

Hay sin duda quienes quisieran ver en la labor legislativa una ventanilla de trámites, que no lo es. De manera superficial podría considerarse que el número de iniciativas presentadas es mucho mayor que el de los dictámenes votados. En ningún Congreso del mundo es la cantidad de los proyectos presentados sino la relevancia de las leyes aprobadas lo que verdaderamente influye en la vida nacional y cuenta para los ciudadanos.

En el Poder Legislativo se ejerce la representación nacional y se construye el consenso para lograr los acuerdos necesarios. Acotamos y reformamos el fuero, resabio de otros tiempos, para modernizarlo y transformarlo en inmunidad constitucional durante el ejercicio del cargo.

Actualizamos el viejo trámite para recibir y usar condecoraciones o pedir permiso para trabajar en embajadas, por un moderno y más ágil registro de estas solicitudes que podrían llegar a la pérdida de la nacionalidad si un ciudadano no atendía debidamente el requisito.

Aprobamos la reforma constitucional en materia de Telecomunicaciones, que habrá de permitirnos contar con mejores servicios, más competencia y mejores precios en beneficio de los usuarios y consumidores de medios digitales.

Actualizamos nuestra Constitución para transparentar y regular eficazmente, en beneficio del turismo, de las arcas municipales y del dominio público, la propiedad inmobiliaria con fines habitacionales de extranjeros en los litorales mexicanos, actualmente opaca o simulada a través de fideicomisos o prestanombres. Mienten quienes dicen que se trata de vender las playas. Nada más absurdo y falso. Nada de eso trata la reforma.

Llevamos a la Constitución la facultad del Congreso para legislar en materia de protección a víctimas, para darle mayor fuerza y eficiencia a la nueva Ley General de Víctimas, también perfeccionada en este periodo legislativo. De igual forma, facultamos a las Legislaturas Estatales a legislar en materia de candidaturas independientes, lo que permitirá que este novedoso instrumento de participación ciudadana sea aplicable también en las elecciones locales.

Acotamos asimismo, en la Constitución, el periodo de arraigo de infractores por delitos graves, previa autorización de un juez especializado, a menos de la mitad del lapso que se permitía actualmente, es decir, queda en 20 días y una prórroga hasta por 15 más, insisto, sólo en los casos de delincuencia organizada, delitos graves y cuando exista fundamento y evidencias para ello.

Ahora, el Congreso entrará en receso del Pleno como lo marca la Constitución, que no implica que la actividad legislativa deje de realizarse. Las Comisiones de trabajo y la Comisión Permanente habrán también de continuar su labor, para contar con dictámenes que eventualmente pudieran dar materia a la convocatoria de algún periodo extraordinario de sesiones.

En los próximos meses, seguiremos impulsando los temas prioritarios del país, en el marco del Pacto por México y en la pluralidad, diálogo y acuerdos que caracterizan al Poder Legislativo, estoy convencido, para lograr muy pronto más resultados para México.

 
El autor es coordinador de la fracción parlamentaria del PRI en la Cámara de Diputados.